La Comunidad de Adolescentes Montessori de Metepec es un programa semi-urbano, un ambiente preparado para que el adolescente pueda desarrollar tanto sus habilidades físicas e intelectuales.

Para el adolescente es sumamente importante formar una Comunidad donde pueda poner en práctica sus habilidades sociales y vivir de forma más activa dentro de la misma.

Microeconomía

Un aspecto fundamental para el desarrollo de los adolescentes, es participar en proyectos económicos ya que de esta forma se le da respuesta a una característica del tercer plano de desarrollo. Por eso en Comunidad de Adolescentes los jóvenes participan la elaboración de conservas, mermeladas, galletas, pasteles, así como en la venta de huevo orgánico producto de una de las ocupaciones.

Ocupaciones

Interconectar los aprendizajes es darle un sentido real y gracias a las ocupaciones ayudan a que el adolescente se relacione con la tierra. Las ocupaciones dentro del plan de trabajo y de estudio Montessori son una base firme para que el joven interconecte lo aprendido, así como el trabajo con las manos y el intelecto.

Las ocupaciones con las que trabaja el adolescente en Montessori son: gallinas y conejos, huerto vertical, deshidratador y composta.

Comisiones

Para el adolescente amar su espacio así como su comunidad son vital, por eso, los jóvenes se hacen cargo de su ambiente, son ellos los que al final de cada día hacen la limpieza de la Comunidad de Adolescentes, trabajando hombro con hombro no sólo con sus compañeros sino con los adultos que están cerca de ellos.

Autoexpresión

El adolescente pasa por momentos importantes de incertidumbre, con preguntas internas que pueden afectar su autoestima, por eso, la autoexpresión a través de la música, teatro, pintura; son esenciales para ayudarlo a encontrar su propio camino de una forma más amigable y amorosa.

Nuestras instalaciones

“Si me preguntan si estoy en el camino correcto, creo que si, porque, me siento feliz en este camino, me gusta saber que dónde me paso la mañana es el lugar ideal para prepararme. No puede haber un camino equivocado cuando me tratan con respeto, con cariño, con amor, con humildad, cuando me hacen responsable de mis propios pasos. ¿No tendrían que ser así todas las escuelas del mundo?”.

Regina Larracilla, Alumna de Comunidad de Adolescentes